EL OBELISCO FUE SEDE DE UN FESTIVAL DE AJEDREZ A CIELO ABIERTO
El Obelisco se convirtió hoy en el escenario de un festival de ajedrez que reunió a vecinos y turistas en una jornada única dedicada a este deporte ciencia. La propuesta permitió presenciar partidas simultáneas entre grandes maestros y el equipo olímpico argentino, en el marco de las celebraciones por los 100 años de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, por sus siglas en francés).
A lo largo del evento, el público pudo acercarse al ajedrez desde una experiencia abierta, gratuita y participativa, disfrutando de partidas de alto nivel en uno de los espacios más emblemáticos de la Ciudad. Mesas, tableros y relojes se desplegaron al aire libre, transformando el entorno del Obelisco en un verdadero punto de encuentro para jugadores, aficionados y curiosos de todas las edades.
La iniciativa buscó acercar el ajedrez al espacio público y promoverlo como una actividad cultural, educativa y recreativa. Durante la jornada, se destacó el valor del ajedrez como herramienta para estimular el pensamiento estratégico, la concentración, la toma de decisiones y el intercambio entre generaciones, en un clima de respeto y aprendizaje compartido.
Uno de los momentos más destacados del festival fue la presencia de Faustino Oro, quien con tan solo 11 años es el maestro internacional más joven de la historia. Su participación despertó gran interés y entusiasmo entre los asistentes, que pudieron verlo jugar y compartir el espacio con una de las mayores promesas del ajedrez mundial. Su figura se convirtió en un símbolo del talento joven y del crecimiento que atraviesa el ajedrez argentino.
El festival formó parte de las actividades conmemorativas por el centenario de la FIDE, una institución clave en la difusión y el desarrollo del ajedrez a nivel global. Con esta propuesta, la Ciudad celebró no solo un aniversario histórico, sino también al ajedrez como una disciplina que trasciende lo deportivo, fomenta valores y fortalece los vínculos sociales.
De esta manera, el Obelisco volvió a ser escenario de una propuesta cultural abierta y participativa, reafirmando el compromiso de la Ciudad con la promoción del deporte, la cultura y el uso del espacio público como lugar de encuentro para la comunidad.

