EL SUBTE DE LA CIUDAD, MONITOREADO LAS 24 HORAS, LOS 365 DÍAS DEL AÑO

El funcionamiento de la Red de Subte de Buenos Aires se controla de manera ininterrumpida desde el Puesto Central de Operaciones (PCO), un espacio estratégico que cumple un rol clave en la supervisión integral del sistema y en la seguridad de los pasajeros. Desde este centro neurálgico, equipos técnicos y operativos trabajan las 24 horas del día para garantizar un servicio confiable, eficiente y acorde a las necesidades de movilidad de la Ciudad.

El PCO cuenta con tecnología de última generación que permite conocer en tiempo real la ubicación exacta de cada tren que circula por la red. Esta información resulta fundamental para gestionar la operación diaria, responder con rapidez ante imprevistos y coordinar acciones frente a demoras, incidencias técnicas o situaciones que requieren una intervención inmediata. Gracias a este monitoreo constante, se optimizan los tiempos de respuesta y se minimiza el impacto de cualquier eventualidad sobre el servicio.

Además del seguimiento de las formaciones, desde el Puesto Central de Operaciones se regulan parámetros esenciales para la circulación segura de los trenes, como la velocidad permitida en cada tramo, que puede ajustarse según el estado de la infraestructura, las condiciones operativas o la demanda de pasajeros. Esta gestión dinámica permite mantener altos estándares de seguridad y mejorar la regularidad del servicio.

El centro también supervisa sistemas clave para el correcto funcionamiento del subte, entre ellos la potencia eléctrica que alimenta a las formaciones, los sistemas de ventilación que garantizan la correcta circulación de aire en túneles y estaciones, y los equipos de bombeo encargados de prevenir anegamientos, especialmente durante lluvias intensas. El control permanente de estos componentes resulta esencial para asegurar la operatividad de la red en todo momento.

El trabajo que se realiza en el PCO se extiende durante todo el año, sin interrupciones, y constituye una pieza fundamental en la gestión del transporte público subterráneo. Esta supervisión constante no solo permite anticipar fallas y optimizar recursos, sino también reforzar la seguridad y la calidad del servicio, contribuyendo a que el subte siga siendo un medio de transporte seguro, confiable y eficiente para millones de vecinos y visitantes de la Ciudad.

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