EL SUBTE CUMPLE 111 AÑOS Y LO CELEBRA CON UN VIAJE AL PASADO
La Ciudad celebró el 111° aniversario del Subte de Buenos Aires con una propuesta especial que invitó a vecinos y vecinas a revivir uno de los momentos más emblemáticos de su historia. Durante la noche, la Línea A volvió a circular con sus coches originales, ofreciendo un recorrido único a bordo de verdaderas joyas del patrimonio cultural porteño que marcaron el inicio del transporte subterráneo en América Latina.
Los históricos vagones, conocidos popularmente como “las brujas”, fueron fabricados por la compañía belga La Brugeoise en la ciudad de Brujas. Su nombre y su estética inconfundible los convirtieron con el tiempo en un símbolo del Subte y de la identidad urbana de Buenos Aires. Construidos con madera, detalles artesanales y una ingeniería de avanzada para su época, estos coches forman parte del acervo histórico de la Ciudad y son testimonio del desarrollo tecnológico de comienzos del siglo XX.
El recorrido permitió rememorar el primer viaje realizado el 1 de diciembre de 1913, cuando se inauguró la Línea A y el Subte se convirtió en el primero de América Latina y uno de los pioneros a nivel mundial. Desde aquel hito histórico, el Subte acompañó el crecimiento de la Ciudad durante más de un siglo, conectando barrios, facilitando el acceso al trabajo, la educación y la cultura, y transformándose en un elemento central de la vida cotidiana de millones de personas.
Durante la experiencia, los pasajeros pudieron apreciar de cerca los detalles originales de los coches, como los asientos de madera, las luminarias, los herrajes y el diseño interior, que reflejan una época en la que el transporte público combinaba funcionalidad y estética. El viaje no solo fue un paseo histórico, sino también una oportunidad para valorar la importancia de preservar estos vehículos como patrimonio vivo y parte de la memoria colectiva.
La celebración del 111° aniversario del Subte pone en valor su rol fundamental en la movilidad urbana y su aporte al desarrollo de la Ciudad. Al mismo tiempo, refuerza el compromiso con la conservación de su historia y su identidad, reconociendo al Subte no solo como un medio de transporte, sino como un símbolo de progreso, innovación y orgullo porteño que sigue vigente después de más de un siglo de historia.

